• 11 agosto 2026
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  • Cadaqués

Entre dos faros

Despedir el año y recibir el Sol Naciente en Cadaqués Hay lugares que invitan a celebrar. Y hay otros que, además, nos ayudan a dar sentido a los momentos. Cadaqués puede ser uno de esos lugares.

Pasar en Cadaqués los últimos días del año permite convertir el cambio de calendario en algo más que una cena, unas campanadas o una noche especial. La propuesta es sencilla: dos días, dos faros y dos gestos.

Un camino para despedir el año que acaba.

Y una primera luz para dar la bienvenida al que empieza.

31 de diciembre · El faro de Cala Nans

Un último camino antes de terminar el año

El 31 de diciembre, la propuesta empieza caminando.

Desde Cadaqués, el sendero que lleva hasta el faro de Cala Nans se aleja progresivamente del pueblo y avanza entre el mar y el paisaje del Cap de Creus.

No hace falta plantearlo como una gran excursión. Precisamente su fuerza es otra: caminar sin prisas, dejar atrás por un rato los preparativos de la noche y regalarse un espacio antes de que acabe el año.

El faro se convierte así en un destino simbólico.

Los faros existen para orientar. Para señalar un punto en medio de la inmensidad y ayudarnos a saber dónde estamos.

Quizá por eso llegar hasta Cala Nans el último día del año puede tener un significado especial.

Es un buen momento para mirar atrás. Recordar qué nos ha traído hasta aquí, qué queremos conservar y qué preferimos dejar atrás.

Sin grandes rituales.

Solo caminar, llegar y volver.

Después, el camino regresa a Cadaqués. El pueblo recupera el protagonismo y llega la celebración de la noche de Fin de Año.

Pero antes de las campanadas ya habremos hecho algo importante: dar un final al día y, simbólicamente, también al año.

1 de enero · El faro del Cap de Creus

Recibir el Sol Naciente

Al día siguiente, la propuesta cambia por completo.

Ya no se trata de caminar para despedir, sino de levantarse cuando todavía es de noche para ir a buscar la primera luz.

Cada 1 de enero, en el faro del Cap de Creus, se celebra el Aplec del Sol Ixent (el encuentro del Sol Naciente). De madrugada, personas venidas de todas partes se reúnen frente al Mediterráneo para esperar juntas la salida del sol.

Cuando por fin aparece la luz sobre el horizonte, el nuevo año parece empezar de una manera casi tangible.

El momento se comparte con sardanas y chocolate caliente, pero probablemente lo que permanece más tiempo en la memoria es algo mucho más sencillo: haber estado allí para ver empezar el primer día del año.

El paisaje ayuda.

El Cap de Creus se adentra en el Mediterráneo como un último trozo de tierra antes del mar. De noche, el horizonte casi desaparece. Y, poco a poco, la luz lo vuelve a dibujar.

No hace falta darle ningún significado místico.

El ritual es el mismo gesto.

Levantarse cuando todavía es de noche.

Llegar hasta el faro.

Esperar.

Ver aparecer la luz.

Y empezar.

Dos faros, dos momentos

Cala Nans y el Cap de Creus no forman aquí una ruta convencional.

Son dos puntos de un mismo relato.

El 31 de diciembre, un faro nos acompaña mientras miramos atrás.

El 1 de enero, el otro nos espera mientras miramos adelante.

Cala Nans para despedir.

Cap de Creus para empezar.

Entre los dos queda una noche, un cambio de año y esa pequeña pausa que separa lo que acaba de lo que todavía está por venir.

Quizá esta sea una de las maneras más especiales de vivir el Fin de Año en Cadaqués: no llenar cada momento de cosas por hacer, sino dejar espacio para que el paisaje también forme parte de la experiencia.

Porque hay años que empiezan con propósitos.

Y los hay que pueden empezar, simplemente, viendo salir el Sol Naciente entre dos faros.